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El Alzheimer en la fase leve

El Alzheimer es el tipo más frecuente de demencia. Las personas que lo sufren en su fase leve necesitan la paciencia, comprensión y apoyo de sus cuidadores para afrontar los desafíos que supone esta enfermedad.

El Alzheimer es una enfermedad cerebral que afecta a millones de personas de todo el mundo. Las personas que lo padecen sufren la pérdida gradual y progresiva de memoria de forma irreversible a causa del deterioro y muerte de las neuronas. El área cognitiva más afectada es la memoria, pero con el tiempo, también se ven afectadas todas las demás.

La primera fase del Alzheimer se denomina fase leve y se estima que dura entre 1 y 3 años, aunque estos datos son muy variables ya que dependen de cada persona.

En esta etapa los síntomas más comunes son:

  • Pérdida de memoria. La persona comienza a sufrir pequeños olvidos diarios que no afectan de manera importante a su vida. No recordar citas médicas, preguntar varias veces sobre algo o la pérdida de objetos de uso cotidiano son algunos de los indicadores del Alzheimer en su fase leve.
  • Dificultades con el lenguaje. Cada vez con más frecuencia no es capaz de encontrar las palabras para expresar correctamente lo que quiere decir.
  • Cambios en su comportamiento diario. Se va reduciendo la capacidad para decidir por sí mismo, lo que le lleva a perder iniciativa a la hora de realizar actividades. En muchas personas esto afecta a su humor provocándoles altibajos y tendencia al aislamiento.

Para tratar a las personas que sufren Alzheimer en fase leve, los cuidadores tienen que recordar en todo momento que sus descuidos o repeticiones de comentarios o preguntas no son para molestar, sino que se trata de personas enfermas. Contestar de una manera brusca no es una solución y solo fomentará que se sientan frustrados y no entiendan el por qué de esa reacción.

Es importante respetar sus tiempos y demostrar que les prestamos atención cuando hablan mirándoles a los ojos y contestando con calma a sus preguntas. Dejar que realicen rutinas diarias como la elección de su vestuario, la higiene y su cuidado personal pueden ser una ayuda para proporcionarles seguridad y que no pierdan de forma temprana la capacidad de realizar esas tareas.

Cuidar a una persona con Alzheimer exige gran fortaleza y paciencia para ponerse en la piel de la persona que lo sufre y entender la enfermedad.

No dudes en pedir ayuda a familiares, amigos o profesionales especializados en esta enfermedad cuando sientas que no eres capaz de afrontar la situación.

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