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El Alzheimer en la fase moderada

El Alzheimer es una enfermedad que empeora con el tiempo. Las personas que lo padecen sufren la pérdida progresiva, gradual e irreversible de la memoria a causa del deterioro y muerte de las neuronas.

La segunda fase de esta enfermedad se conoce como “fase moderada”. Esta etapa tiene una duración variable, ya que depende de la evolución de cada persona, y supone un mayor esfuerzo para los cuidadores que se encuentran al cargo de la persona enferma.

Durante esta fase los síntomas más comunes son:

  • Pérdida de memoria. Las pérdidas de memoria se van agravando y la persona cada vez tiene mayor dificultad para recordar hechos recientes. Recuerda más fácilmente momentos del pasado, por lo que es normal que pregunte por personas que hace mucho que no ve.
  • Empobrecimiento del lenguaje. Pierde fácilmente el hilo de la conversación, le cuesta encontrar las palabras adecuadas o formular una frase completa. Además, le resulta más complicado entender lo que otros le están diciendo.
  • Desorientación. Le cuesta recordar dónde está, así como saber el día, el mes y la hora.
  • Pérdida de autonomía. Cada vez le resulta más difícil llevar a cabo acciones cotidianas como preparar su comida o hacer la compra por lo que puede llegar a ser peligroso dejarle solo.
  • Cambios bruscos de humor. Ver que ya no puede realizar las mismas acciones que antes hacía diariamente puede llevar a la persona a sentirse frustrada y provocar cambios de humor. También es habitual que comience a sospechar de las personas que tiene cerca acusándoles de robarle o engañarle.

Los cuidadores de personas con Alzheimer en fase moderada tienen que ser pacientes y ponerse en la piel de la persona enferma. Sus descuidos y cambios de humor se deben a que se sienten confundidos y en muchos casos asustados.

Establecer rutinas diarias les ayudará a ser más estables y sentirse menos desorientados. A la hora de comunicarnos, es importante hablar claramente, con frases cortas y sencillas, y no plantear demasiadas opciones cuando queremos que tomen una decisión.

Aunque hayan perdido autonomía, es bueno que sigan realizando algunas tareas diarias como puede ser asearse o elegir su ropa. Los apoyos visuales como etiquetar armarios y cajones con palabras, dibujos o fotos, pueden ser una ayuda para facilitarles la tarea.

El día a día con una persona que sufre Alzheimer en esta fase puede llegar a hacerse muy duro para el cuidador porque es fácil sentir que falta tiempo para todo. No dudes en contar con la ayuda de expertos y compartir tus preocupaciones y vivencias con otras personas para afrontar el día a día con una actitud más positiva.

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