Diferencias Entre Demencia Y Deterioro Cognitivo Leve

Diferencias entre demencia y deterioro cognitivo leve

No es fácil determinar cuáles son las diferencias entre un deterioro cognitivo leve y una demencia -también leve-, por lo que ha sido necesario establecer una definición clínica de lo que es el deterioro cognitivo leve, que la actualidad se determina según los criterios diagnósticos siguientes:

 Fallos de memoria que deben ser constatados por un observador.
  • Deterioro objetivo de la memoria.
  • Función cognitiva general conservada.
  • No afecta a la realización de las actividades de la vida diaria.
  • No se cumple ninguno de los criterios de demencia.

El deterioro cognitivo leve está frecuentemente asociado a la edad, hasta el punto de que lo presentan el 30% de las personas mayores de 65 años, sin que haya diferencias entre hombres y mujeres, y aumenta con el rango de edad. También es más frecuente en personas mayores institucionalizadas y en zonas rurales.

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La diferencia fundamental entre el deterioro cognitivo leve y la demencia es que el primero afecta de forma exclusiva a la memoria, mientras que la demencia compromete también otras funciones cerebrales así como las habilidades para desarrollar las actividades normales de la vida diaria, presentando una sintomatología más característica:

  • Dificultad a la hora de recordar nombres de personas y objetos familiares.
  • Problemas para realizar tareas que antes resultaban sencillas.
  • Deterioro del sentido de la orientación que lleva a perderse en rutas habituales.
  • Extraviar cosas.
  • Perder el interés por cosas que antes le entusiasmaban.
  • Alteraciones del comportamiento.
  • Pérdida de habilidades sociales.

En la medida en que la demencia progresa estos síntomas no solo se hacen más evidentes, sino que se agravan e interfieren en las capacidades del paciente incluso para cuidarse:

  • Olvidar cosas que acaban de ocurrir (memoria inmediata).
  • Alteración de los patrones de sueño.
  • Problemas para realizar tareas básicas (comer, lavarse, etc.)
  • Delirios y alucinaciones sensitivas.
  • Depresión.
  • Agresividad.
  • No saber reconocer el peligro.
  • Problemas de lenguaje (oraciones confusas, pronunciación incorrecta, etc.)

A pesar de las diferencias iniciales entre deterioro cognitivo leve y demencia, estudio recientes que se han realizado mediante técnicas de nueroimagen parecen evidenciar que los pacientes con deterioro cognitivo leve tienen un riesgo mayor de desarrollar algún tipo de demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer, hasta el punto de que algunos expertos llegan a considerarlo como una fase inicial de la demencia.

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